El pollo es una de las carnes más consumidas en el mundo gracias a su sabor, versatilidad y accesibilidad. Sin embargo, no todas sus partes son igual de saludables.
Algunas pueden ser focos de bacterias, toxinas y grasas perjudiciales para la salud. A continuación te dejamos el vídeo
te contamos cuáles son las cuatro partes más contaminadas del pollo y por qué deberías pensarlo dos veces antes de incluirlas en tu dieta en el siguiente vídeo
Consejo: Si vas a cocinar esta parte, asegúrate de lavarla y cocinarla a fondo, aunque lo ideal es evitarla por completo.
Conclusión
No se trata de satanizar el consumo de pollo, sino de hacerlo con conciencia. Elegir bien las partes que consumes y cocinarlas correctamente puede marcar una gran diferencia en tu salud. Siempre es mejor optar por cortes magros como la pechuga, retirar la piel y asegurarte de adquirir pollo de criaderos responsables o ecológicos.
La seguridad alimentaria comienza en casa: infórmate, selecciona con cuidado y cocina con responsabilidad te explicamos bien en el siguiente vídeo
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